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El nuevo regreso al trabajo

por Cecilia Salazar, Consultor y Coach en Human Development Solutions

“Me levanto más tarde, me da tiempo de desayunar, puedo comer con mi familia, hago ejercicio, ahorro tiempo de desplazamiento, no tengo que pagar gasolina, Supervía, ni estacionamiento, extraño el contacto con las personas, me falta espacio personal, no me puedo concentrar en mi casa, no conozco personalmente a la gente con la que trabajo…” estos son algunos comentarios que hemos podido escuchar durante la pandemia. ¿Con cuántos de ellos te identificas? 

Después de 15 meses, algunas empresas empiezan a regresar de manera presencial, otras continuarán de manera híbrida y otras se quedarán de manera virtual. 

La pandemia representó para todos un ejercicio de adaptabilidad, tuvimos que adaptarnos a trabajar en casa, a usar diferentes tecnologías, a cuidar hijos y estar pendientes de ellos mientras tomaban clases, a compartir el espacio con la familia, en algunos casos, a cuidar a familiares enfermos de COVID y, en otros casos, a tener que soportar la tristeza y el vacío de despedirnos de seres queridos.

En este proceso también hemos aprendido que gracias a la tecnología podemos trabajar desde cualquier parte del mundo, la ubicación geográfica ya no es una limitante para el talento, podemos tener una fuerza laboral diversa y global. Nos dimos cuenta que sí se puede trabajar así, siempre y cuando las personas y las organizaciones cuenten con los sistemas, con la tecnología y con la actitud y el compromiso necesarios para hacerlo. 

Nos permitió apreciar la flexibilidad que ofrece trabajar a distancia, la cual trajo para algunos un mayor balance de vida, menos estrés y más tiempo, para otros, la imposibilidad de establecer límites y horarios para trabajar, generando mayores niveles de desgaste y agotamiento. 

El trabajo a distancia ha traído una serie de bondades, poder pasar más tiempo con la familia, con las mascotas, dedicar menos tiempo a desplazarnos y a vivir en el tráfico, vivir en lugares más alejados de la oficina que son más económicos y con mayores áreas verdes, dormir más… Algunas encuestas reflejan que más de la mitad de los colaboradores dijeron que buscarían trabajo en otro lado si les quitaran el trabajo a distancia. Un estudio del MIT enfocado en empresas de Fortune 500 encontró que los niveles de satisfacción de los colaboradores aumentaron y que los niveles de burnout (desgaste) y estrés, disminuyeron. 

Así como el trabajo a distancia tiene sus bondades, el trabajo presencial también. Los colaboradores tienen mayores oportunidades para desarrollarse, para aprender y para crecer a partir de la interacción y del ejemplo. Es más fácil, rápido y efectivo abordar y resolver problemas de manera presencial. Los colaboradores e integrantes del equipo pueden conocerse  e intercambiar experiencias, prácticas y aprendizajes de manera más vivencial y personal. Estar en la organización ayuda a las personas a hacerse presentes, a que las ubiquen. Se fomentan mayores oportunidades para establecer lazos, para tejer redes, para generar conexiones y para aumentar la confianza entre las personas y los equipos. Se gesta una mayor identidad colectiva y por ende un sentido de colaboración diferente. 

Las organizaciones y los líderes tienen que sortear una serie de retos y dilemas. No hay una receta que se pueda tomar y saber con claridad el resultado que ésta tendrá. Esto será un ensayo de prueba y error en donde se tendrá que identificar qué funciona, qué no, y qué es necesario corregir y hacer diferente. 

La decisión que tome cada empresa estará en función de su giro, de los roles que se desempeñen dentro de la organización, de la tecnología, de la flexibilidad, de los recursos, del liderazgo y de las necesidades de sus clientes.  Algunas empresas de tecnología decidieron ya no regresar a trabajar de manera presencial, mientras que otras decidieron hacerlo de forma híbrida. 

Ambas opciones tendrán sus retos y sus beneficios. Lo importante de estas decisiones es considerar el efecto que éstas  tendrán en las personas, en los equipos, en el liderazgo, en los resultados organizacionales, en los clientes y en el corto y en el largo plazo. Después de 2 ó 3 años que una empresa trabaje de manera virtual, ¿qué pasaría si los colaboradores empiezan a sentirse cansados o frustrados de trabajar en casa sin poder relacionarse e interactuar con los demás?

A continuación encontrarás algunas sugerencias o recomendaciones que te pueden ayudar a manejar esta transición, ya sea que ésta sea de manera presencial o híbrida.

  • Maneja una escucha y una comunicación abierta y empática con las personas. Platica y conoce sus inquietudes, necesidades y realidades.
  • Informa de manera constante y regular. Explica cómo será el regreso para disminuir la mayor cantidad de incertidumbre posible. Comparte las bondades y los beneficios de regresar a la nueva realidad.
  • Genera confianza y apertura. Evita presionar, obligar o hacerlo por la mala, esto tendrá una repercusión en el compromiso y en el desempeño de los colaboradores.
  • Fortalece los lazos entre los colaboradores. Dentro de lo posible y cuidando la sana distancia, genera espacios para que puedan conocerse, integrarse y apoyarse.
  • Adopta un liderazgo empático que te ayude a generar confianza, a motivar, a persuadir, a  influir y a conectar.
  • Proporciona retroalimentación oportuna, empática y puntual. Proporciona acompañamiento y seguimiento cuando sea necesario.
  • Reconoce los logros y aciertos de los colaboradores.
  • Traza un propósito unificador para tu equipo. ¿Por qué están juntos? ¿Qué los hace fuertes como equipo? ¿Cómo pueden colaborar de manera más efectiva entre ustedes?
  • Establece objetivos medibles de tal manera que puedas cerciorarte que los colaboradores y el equipo están logrando los resultados en tiempo y en forma y que se están respetando los valores y las formas en que éstos deben cumplirse. Hacerlo te permite contar con mediciones de resultados y para los colaboradores proporciona claridad de expectativas y mayores niveles de compromiso. 
  • Sé Flexible. En la medida de las posibilidades de tu organización ofrece flexibilidad (de días, de horarios, de que los colaboradores decidan). Investigaciones recientes establecen que cuando los colaboradores pueden experimentar que tienen el control y que pueden elegir, aumentan los niveles de realización y felicidad, lo cual impacta en el desempeño y en los resultados organizacionales.
  • Adáptate rápidamente a los cambios. Toma decisiones de manera flexible, algunas decisiones las tendrás que ir ajustando sobre la marcha.
  • Identifica tu población vulnerable.
  • Incorpora señalética en tu organización y protocolos para que los colaboradores tengan claro cómo proceder en diferentes situaciones: cuántas personas pueden subir al elevador, cuántos pueden estar en una sala de juntas, cómo deben realizar el lavado de manos, el uso de gel, el uso de cubrebocas…
  • Asegúrate de contar con los insumos necesarios para que la gente se sienta segura en el lugar de trabajo: gel, toallitas desinfectantes, filtros en el aire acondicionado, caretas, cubrebocas…

Así como pudimos adaptarnos a trabajar en casa con la pandemia podremos adaptarnos a la nueva normalidad. Lo que es una realidad es que el trabajo híbrido llegó para quedarse.

Te invito a reflexionar: ¿Qué cambió en ti después de esta pandemia? ¿Qué aprendiste? ¿En qué eres mejor persona? ¿Qué necesitas empezar ahora para adaptarte a la nueva realidad?

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